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¿Cómo medir la calidad del suelo?
La calidad del suelo se refiere a su capacidad para mantener características fisicoquímicas y biológicas adecuadas en equilibrio con el entorno. Saber cómo medir la calidad del suelo es importante, ya que factores externos pueden afectar propiedades como el contenido de humedad, la retención de agua y la materia orgánica. El mayor riesgo es la contaminación, que puede dañar el suelo irreversiblemente. Evaluar las características químicas del suelo permite diagnosticar su salud, definir tratamientos y estudiar el impacto en personas y ecosistemas, asegurando su capacidad de regeneración.
Cómo medir la calidad del suelo: principales pasos
La evaluación de la calidad del suelo consiste en la aplicación de técnicas y metodologías específicas que permitan el planteamiento de un modelo conceptual que permite definir las interrelaciones entre el suelo y su entorno. En este sentido, podemos definir la calidad del suelo como un concepto subjetivo, condicionado en gran medida por el balance o estabilidad preexistente entre los elementos que lo componen, que no siempre son los mismos, y que dependen en gran medida de factores climáticos, ecológicos, así como de sus características composicionales y estructurales.
Evaluar en qué medida puede verse afectado un suelo en cuanto a su calidad es un proceso complejo que implica la necesidad de análisis y evaluación de un amplio espectro de parámetros que definen sus características geológicas, sus propiedades fisicoquímicas, y de manera más específica, su uso.
La sistemática de evaluación de la calidad del suelo parte de la necesidad de establecer unas bases a través de la definición de un modelo conceptual del emplazamiento mediante un estudio histórico y del medio físico:
- Estudio histórico: Se realiza una recopilación y análisis de antecedentes que ayude al entendimiento del uso del suelo y de las actividades potencialmente contaminantes que pudieran haber mermado la calidad de este.
- Estudio del medio físico: Consiste en un análisis del medio, tanto de la génesis del suelo como de su interacción con el medio en cuanto a factores climáticos y la dinámica hidrológica asociada.
- Modelo conceptual: Analizado y definido el uso y características del suelo, se define un modelo simplificado o inicial del emplazamiento que sirva para establecer interconexiones, relaciones y distribución entre los diferentes elementos definidos que ayude a establecer las hipótesis necesarias para el planteamiento de una investigación.
Una vez establecidas las bases, será necesario establecer las premisas y criterios de investigación, lo que implica definir una estrategia de muestreo y el programa analítico que dependerá del alcance planteado. Así, podremos diferenciar entre investigaciones de carácter exploratorio y detalladas:
- Investigación analítica exploratoria: Consiste en un proceso diagnóstico de la situación del suelo en un emplazamiento ante la sospecha de una potencial contaminación, es decir, pretende establecer la existencia y, en su caso, el alcance espacial, así como describir los procesos que puedan intervenir en su transporte.
- Investigación analítica detallada: Se desprende de la necesidad de disponer de información específica de aspectos particulares que no hayan quedado definidos en una primera fase exploratoria. El nivel de detalle en este caso será mucho mayor, por lo que el enfoque de la estrategia de muestreo y el programa analítico deberá ser minucioso.
En caso de detectarse afección del suelo, a partir de los resultados e interpretación de estos, se procederá definir la existencia de riesgo sobre los potenciales receptores, es decir, sobre aquellos seres vivos más o menos expuestos al contaminante. Para ello la legislación establece como herramienta el Análisis Cuantitativo de Riesgos (ACR).
Si como resultado del análisis de riesgos, se considerará que no existe riesgo, podría ser necesario establecer un Plan de Control y Seguimiento sobre el medio afectado, de manera que se pueda justificar mediante un monitoreo que existe una degradación del contaminante y que se garantiza que no se excedan los niveles umbral definido en el análisis de riesgos.
Si, por el contrario, existe una afectación significativa de la calidad del suelo y, además, el cálculo del riego resulta inadmisible, será preciso el estudio y diseño de actuaciones específicas mediante la implantación de un Proyecto de Descontaminación, las cuales dependen en su planteamiento de las características del suelo, la capacidad operativa, los accesos al emplazamiento, factores económicos, plazos de descontaminación o los niveles objetivo planteados. Tras la ejecución de las actuaciones de recuperación del suelo, se procederá a la verificación/certificación de la descontaminación.
La evaluación de la calidad del suelo es un proceso de análisis complejo que conlleva la aplicación de técnicas y métodos específicos por personal especializado.
El suelo es un recurso limitado y difícilmente recuperable, por lo que las actuaciones de carácter preventivo deben prevalecer. La implementación de medidas correctoras implica en muchos casos la necesidad de ejecución de estudios e investigaciones multidisciplinares muy costosas que derivan en ocasiones en actuaciones más costosas que en muchos casos no garantizan una recuperación total del medio afectado.
En España, la legislación vigente obliga a asumir la responsabilidad de quien se considere causante de contaminación, por lo que debemos ser conscientes de las posibles consecuencias de nuestra actividad sobre el suelo y de qué manera puede repercutir en su calidad y en usos futuros potenciales.
Así mismo, en reflexión de lo anterior, debemos considerar que una detección temprana facilita la recuperación de los suelos y minimiza los costes de las actuaciones de subsanación.
En Inteco Astur, contamos con un equipo multidisciplinar que garantiza un asesoramiento eficaz a nuestros clientes. Somos entidad de inspección acreditada por ENAC para el estudio de suelos y aguas subterráneas asociadas (acreditación Nº460/EI582). Realizamos investigaciones exploratorias y, en su caso, detalladas de emplazamientos, así como informes de control y seguimiento, y verificación/certificación de la descontaminación. Además, contamos con dilatada experiencia en análisis cuantitativo de riesgos(*) y actuaciones de recuperación/descontaminación de suelos(*).
(*) Actividades fuera del alcance de la acreditación de ENAC

