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Desinfección y Protección · Equipos Profesionales de Limpieza y Protección

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Equipos de protección homologados contra la infección:

EQUIPO DE PROTECCIÓN INDIVIDUAL (EPI):

De acuerdo a lo establecido en el Real Decreto 773/1997, el equipo deberá estar certificado en base al Reglamento (UE) 2016/425 relativo a los equipos de protección individual, lo cual queda evidenciado por el marcado CE de conformidad.

En el caso de equipos como guantes o mascarillas, por ejemplo, que se encuentren destinados a un uso médico como medida preventiva hacia el paciente, deben disponer del certificado como producto sanitario (PS) de acuerdo a lo establecido en el Real Decreto 1591/2009, por el que se regulan los mismos.

Un mismo producto, utilizado para un doble fin, debe cumplir simultáneamente con ambas legislaciones (guantes o mascarillas de uso dual).

De cualquier forma, la recomendación general es el uso de EPI desechables, o que puedan ser desinfectados después de cada uso, tal y como indique en cada caso el fabricante.

Los EPI deben seleccionarse de tal manera que se garantice la máxima protección buscando la mínima molestia para el usuario, siendo necesario escoger la talla, diseño o tamaño que se adapte adecuadamente al mismo. Con el fin de evitar posibles vías de entrada del agente biológico, es fundamental la correcta colocación de los mismos, siguiendo las instrucciones del fabricante. Igual de importante que es conocer la correcta colocación, es conocer la forma más adecuada de retirar los EPI con el objetivo de evitar el contacto con zonas contaminadas y/o dispersión del agente infeccioso.

A continuación, se describen los EPI indicados en el caso del personal expuesto o en contacto con personas con síntomas de afección, así como las características o aspectos de los mismos que pueden ser destacables en el entorno laboral que nos ocupa. La evaluación del riesgo de exposición permitirá precisar la necesidad del tipo de protección más adecuado.

1. Protección respiratoria:

Con el fin de evitar contagios, cualquier caso confirmado y/o en investigación deberá portar mascarilla quirúrgica. En el caso de que llevar mascarilla autofiltrante, esta no deberá incluir válvula de exhalación ya que en este caso el aire sería exhalado directamente del ambiente sin ningún tipo de retención, favoreciendo así, la difusión del virus.

En el caso de las mascarillas quirúrgicas, estas deben cumplir la norma UNE-EN 14683:2019+AC:2019). La colocación de la mascarilla quirúrgica a una persona con sintomatología respiratoria supone la primera medida de protección para el trabajador. La protección respiratoria generalmente recomendada para el personal sanitario que pueda estar en contacto a menos de 2 metros con casos en investigación o confirmados es una mascarilla autofiltrante de tipo FFP2 o media máscara provista con filtro contra partículas P2. Las mascarillas autofiltrantes (que deben cumplir la norma UNE-EN 149:2001 +A1:2009) o, en su caso, los filtros empleados (que deben cumplir con las normas UNE-EN 143:2001) deberán ser desechadas tras su uso, no debiendo ser reutilizadas. Las medias máscaras (que deben cumplir con la norma UNE-EN 140:1999) serán desinfectadas y limpiadas después de cada uso siguiendo las recomendaciones y productos que indique el fabricante. Si tras la evaluación de riesgos se encuentra que en el desarrollo de la actividad se realizan procedimientos asistenciales en los que se puedan generar bioaerosoles en concentraciones elevadas, se recomienda al personal salnitario el uso de mascarillas autofiltrantes contra partículas FFP3 o media máscara provista con filtro contra partículas P3.

Las mascarillas, es decir los equipos de protección respiratoria, serán quitados en último lugar, tras la retirada de otras protecciones como pueden ser guantes, batas, etc.

  1. Guantes y ropa de protección

2.1 Guantes de protección:

Los guantes de protección deben cumplir con la norma UNE-EN ISO 374.5:2016. En actividades de atención al paciente y en laboratorios, los guantes que se utilizan son desechables ya que las tareas asociadas requieren destreza y no admiten otro tipo de guante más grueso. En aquellos casos en los que no sea requerida tanta destreza (tareas de limpieza, por ejemplo) se podrá utilizar guantes más gruesos y resistentes a la rotura.

2.2 Ropa de protección:

En lo relativo a la ropa, es importante y necesario proteger el uniforme de trabajo de posibles salpicaduras de fluidos biológicos o secreciones procedentes de pacientes infectados.

Para evitar esto, los EPI necesarios deberán cumplir con la norma UNE-EN 14126:2004 que contempla ensayos específicos de resistencia a la penetración de microorganismos. De este modo, los EPI pueden ofrecer distintos niveles de hermeticidad tanto en su material como en su diseño, cubriendo parcialmente el cuerpo como batas, delantales, manguitos, polainas, etc., o el cuerpo completo. En la designación, se incluye el Tipo y la letra B (de Biológico). En caso de que sea necesario protección adicional en alguna zona, como cierta impermeabilidad, se puede recurrir a delantales de protección química que cumplen con la norma UNE-UNE-EN 14605:2009, denominados Tipos PB [3] y PB [4] (PB procede de “Partial Body”) que, aunque no sean específicamente de protección biológica, pueden ser adecuados para el uso de protección contra salpicaduras mencionado o para complementar una bata que no sea un EPI.

Es recomendable que todos aquellos equipos de protección sean desechables ya que de este modo pueden eliminarse fácilmente evitando posibles fuentes de contagio que pudieran aparecer en el caso de que la desinfección del equipo no se realizase correctamente.

  1. Protección ocular y facial.

  2. Mascarillas:

  3. En todos aquellos casos en que exista riesgo de contaminación de los ojos debido a salpicaduras o gotas (fluidos del cuerpo, secreciones, sangre, etc.) Estos equipos de protección ocular deberán encontrarse certificados en base a la norma UNE-EN 166:2002 en la que se indican los tipos de protecciones que existen y sus usos como por ejemplo las gafas integrales para protección frente a gotas o pantallas faciales frente a salpicaduras. En esta norma se evalúa la hermeticidad del protector (en el caso de la gafa integral) o la zona de cobertura del mismo (en el caso de la pantalla facial).Es posible el uso de otro tipo de protector ocular, como sería el caso de gafas de montura universal con protección lateral, para evitar el contacto de la conjuntiva con superficies contaminadas, por ejemplo; contacto con manos o guantes.
  4. No obstante, si por el tipo de exposición se precisa garantizar cierta hermeticidad de las cavidades oculares, deberemos recurrir a gafas integrales (campos de uso 3, 4 o 5 según UNE-EN 166:2002, en función de la hermeticidad requerida) y, para la protección conjunta de ojos y cara, a pantallas faciales. Se recomienda siempre el uso de protección ocular durante los procedimientos de generación de aerosoles. En aquellos casos en que sea necesario el uso conjunto de más de un equipo de protección individual, se deberá asegurar la compatibilidad entre ellos, siendo especialmente importante en el caso de simultanear la protección respiratoria y ocular, garantizar la hermeticidad de los mismos y por tanto que su capacidad de proteger no se vea mermada.

Colocación y retirada de los EPI.

Tal y como se ha mencionado anteriormente, los EPI deben seleccionarse de tal modo que se garantice la protección adecuada en función de la forma y nivel de exposición y que ésta se mantenga durante la realización de la actividad laboral. Esto es especialmente importante en aquellos casos en que se deben de colocar distintos EPI a la vez, ya que no deben interferir unos sobre otros en las funciones de protección individuales de cada equipo. Para ello, se respetarán las instrucciones de los fabricantes tanto a la hora de colocar como de retirar los EPI. En este último caso, debe tenerse en cuenta que probablemente estas protecciones se encuentren contaminados y sean un foco de riesgo, por lo que un procedimiento inadecuado de retirada provocaría la exposición del usuario. Para evitar esto, se debe implementar un protocolo de colocación y retirada de los mismos que será controlado por un usuario externo.

Los equipos de protección individual deben colocarse antes de iniciar cualquier actividad posible de causar exposición y ser retirados únicamente después de estar fuera de la zona de exposición. Estos EPI, una vez retirados, no serán depositados sobre cualquier superficie, si no que se desecharán en un recipiente habilitado para ello.

Información de la OMS sobre puesta y retirada de EPI

Desechos y descontaminación.

Tras retirar las protecciones, estas se desecharán en contenedores o bolsas adecuadas y habilitadas para tal efecto y posteriormente se gestionarán como residuos biosanitario clase III.

En el caso de los EPI reutilizables, deben ser descontaminados siguiendo el método indicado por el fabricante, encontrándose este método validado como efectivo contra el virus y ser compatible con los materiales del EPI, de manera que se garantiza que no se daña y por tanto su efectividad y protección no resulta comprometida.

Almacenaje y mantenimiento.

Los EPI deben ser almacenados adecuadamente, siguiendo las instrucciones dadas por el fabricante, de manera que se evite un daño accidental de los mismos o su contacto con un foco de infección.

Contra la infección - Buenas Prácticas en labores de desinfección:

El principal objetivo es establecer sistemas eficaces para garantizar la correcta limpieza y desinfección.

1- Limpieza y desinfección:

Determinadas bacterias, incluidas algunas patógenas, pueden adaptarse a condiciones adversas cuando forman una película biológica, las mismas no son efectivamente removidas con los procedimientos normales de limpieza con agua y jabón neutro. Llegan a ser mil (1000) veces más resistentes a los desinfectantes comunes comparadas con las que se encuentran en estado libre. Debe seguirse una rutina de limpieza sistemática para su remoción.

a) Métodos y Procedimientos de Limpieza

La limpieza puede realizarse con el uso individual o combinado de métodos físicos (como calor, restregado, flujo turbulento, limpieza al vacío u otros métodos que eviten el uso de agua) y métodos químicos que utilicen detergentes alcalinos o ácidos.

Los cepillos o bayetas desechables — métodos físicos para retirar la suciedad — pueden ser muy eficaces si se eligen de forma adecuada. De ser necesario aplicar más presión para remover las suciedades difíciles, las cerdas de los cepillos pueden doblarse, reduciendo significativamente la eficiencia. En esos casos, deben utilizarse cepillos de cerdas más duras. No deben usarse los mismos cepillos, escobas o esponjas en las áreas de productos no procesados y en áreas de procesamiento de productos listos para consumo.

Bayetas desechables, cepillos y escobas deben ser de material no absorbente destinarse nada más que a las tareas para las cuales fueron diseñadas. De esa forma, se optimiza la eficiencia de la limpieza, disminuyendo los riesgos de contaminación cruzada.

Los detergentes no actúan inmediatamente, sino que necesitan determinado tiempo para penetrar en la suciedad y soltarla de la superficie. Una forma de simplificar ese proceso es dejar los utensilios y equipo inmersos en recipientes adecuados (tanques o piletas). Muchas veces ese procedimiento reduce, de modo significativo, la necesidad de restregado manual.

Obviamente, las piezas mayores del equipo y las instalaciones permanentes no pueden permanecer en soluciones con detergente o lejía. Un método eficaz para aumentar el tiempo de contacto en esas superficies es aplicar el detergente en forma de espuma o gel o nebulizarlo en el ambiente.

Todos los métodos de limpieza, incluso las espumas y tanques para remojo, requieren un tiempo de contacto suficiente para soltar y suspender totalmente la suciedad.

Cuando se necesitan limpieza y desinfección, generalmente ello incluye:
    1. Limpieza en seco
    2. Enjuague previo (rápido)
    3. Aplicación de detergente (puede incluir restregado)
    4. Enjuague posterior
    5. Aplicación de desinfectante

El enjuague previo usa agua para remover pequeñas partículas que no fueron retiradas en la etapa de limpieza a seco, y moja las superficies para la aplicación del hipoclorito de Sodio (lejía).

Los detergentes ayudan a soltar la suciedad y las películas bacterianas, y las mantienen en solución o suspensión.

Durante el enjuague posterior, se usa agua para retirar el producto de limpieza y soltar la suciedad de las superficies de contacto. Ese proceso prepara las superficies limpias para la desinfección. Todo producto de limpieza deberá retirarse para que el agente desinfectante sea eficaz.

Una vez limpias, las superficies de contacto con alimentos deben ser desinfectadas para eliminar, o por lo menos disminuir, las bacterias patógenas.

b) Programas de limpieza y desinfección:

Los programas de limpieza y desinfección deben supervisarse de forma continua y eficaz para verificar su adecuación y eficiencia. Deben ser documentados especificando:

    • Partes del equipo y utensilios que deben limpiarse y desinfectarse;
    • Responsable para las tareas específicas;
    • Método y frecuencia de limpieza; y desinfección
    • Organización de la supervisión.

Cuando corresponda, los programas deben ser elaborados con consulta a asesores especializados.

c) Limpieza y Desinfección del Equipo

Los métodos de limpieza y desinfección se clasifican según el diseño del equipo. Aquellos que poseen canaletas o cañerías se limpian sin desmontar las secciones. Ese proceso se conoce como "limpieza en el lugar" o CIP (clean-in-place). Los sistemas de procesamiento cerrado se limpian y desinfectan bombeándose una o más soluciones de detergente o desinfectante a través de las líneas y de otro equipo conectado (como los cambiadores de calor o válvulas), en intervalos establecidos. La industria láctea usa este sistema para limpiar y desinfectar las líneas de circulación de leche. Los detergentes con baja producción de espuma se preparan especialmente y son necesarios para las aplicaciones CIP.

Cuando el equipo necesita ser desmontado para su limpieza, se denomina "técnica de limpieza fuera de lugar", o COP (clean-out-of-place).

d) Limpieza y Desinfección del Lugar

El operario debe poseer un programa de limpieza y desinfección escrito, que especifique las áreas que deben limpiarse, los métodos de limpieza, la persona responsable y la frecuencia de la actividad. El documento debe indicar los procedimientos necesarios durante el procesamiento.

e) Sustancias Detergentes: Hipoclorito de Sodio

Los detergentes ayudan a remover partículas y reducen el tiempo de limpieza y el consumo de agua. En el uso de los detergentes, deben cumplirse sus instrucciones. Muchos productos de limpieza doméstica, y otros elaborados para un contacto intenso con las manos, se indican para uso general y se aconsejan para superficies pintadas.

Los productos clorados son normalmente más agresivos, permitiendo que las suciedades compuestas de proteínas, o las más adherentes, se suelten. Se recomiendan para esta infección especialmente los detergentes y sustancias a base de Hipoclorito de Sodio, el componente principal de la lejía común.

Los clorados también son alcalinos y, por ser corrosivos, no deben usarse en materiales de fácil corrosión (como el aluminio). Pese a ayudar en la ruptura química de las suciedades, las sustan-cias cloradas son detergentes y no desinfectantes.

    • Uso general
    • Alcalinos o clorados
    • Ácidos
    • Enzimáticos

En los casos donde la exposición a condiciones excesivamente alcalinas o ácidas se hace problemática, los detergentes enzimáticos pueden ser una alternativa aceptable. Como las enzimas son específicas para determinados tipos de suciedad, esos detergentes no son tan eficaces como los otros detergentes de uso general. Los detergentes enzimáticos son adecuados para suciedades compuestas de proteínas, grasas o carbohidratos.

Para cualquier tipo de detergente y suciedad, la eficiencia de la limpieza depende de varios factores básicos:
    1. Tiempo de contacto: los detergentes no actúan instantáneamente, necesitan determinado tiempo para penetrar en la suciedad y soltarla de la superficie.
    2. Temperatura: la mayoría de los detergentes intensifica su eficacia con el aumento de la temperatura.
    3. Ruptura física de la suciedad (restregado): la selección del detergente adecuado y los métodos de aplicación minimizan la necesidad de restregado manual.
    4. Química del agua: raras veces el agua se considera pura, debido al gran número de impurezas existentes. El agua calcárea, por ejemplo, contiene sales de calcio y magnesio, que reaccionan con las sustancias limpiadoras y disminuyen su eficiencia. Conocer la química del agua es especialmente importante cuando se elige el desinfectante.
f) Agentes Desinfectantes

El cloro y los productos basados en cloro componen el grupo más grande de agentes desinfectantes usados en establecimientos procesadores de alimentos, siendo también el grupo más común. Los desinfectantes basados en cloro son eficaces contra muchos tipos de bacterias y hongos, actúan bien a temperatura ambiente, toleran agua calcárea, y son relativamente baratos. El blanqueador doméstico es una solución de hipoclorito de sodio, una forma común de cloro. Deben observarse las instrucciones del rótulo, pues no todos los productos clorados se aceptan para uso en establecimientos procesadores de alimentos. Se aconseja no mezclar cloro y detergente, pues puede ser peligroso.

Otros agentes desinfectantes incluyen ozono, luz ultravioleta y agua caliente. El ozono es un gas oxidante inestable que debe producirse en el mismo lugar donde será aplicado. Su costo es relativamente alto. Es un desinfectante más agresivo que el cloro y exige control más cuidadoso para prevenir que descargue niveles excesivos de gas tóxico. El ozono, tanto como el cloro, desaparece cuando entra en contacto con ma-teriales orgánicos. Puede inyectarse en los sistemas de agua, como una alternativa al gas de cloro.

Algunas veces, se usa la irradiación ultravioleta (UV) para tratamiento de agua, aire o superficies expuestas a lámparas generadoras de UV. La luz ultravioleta no penetra en líquidos turbios o debajo de superficies de películas o sólidos. No tiene ninguna actividad residual y no puede aplicarse o bombearse hacia el interior del equipo, como la mayoría de los desinfectantes químicos.

e) Manejo de residuos

Si los residuos no se recogen, almacenan y eliminan correctamente, pueden ser un nuevo y peligroso foco de contagio para otras personas. Evitar en lo posible la contaminación cruzada y minimizar el potencial de contagio. Las áreas de almacenamiento de residuos exigen tanta atención como las de proceso, en lo concerniente a la limpieza y desinfección. Recipientes, tinas y utensilios usados para la recolección de basura, manejo y almacenamiento de residuos demandan limpieza y desinfección adecuadas para evitar posibles contagios.

2- Control de eficiencia

Debe supervisarse periódicamente el sistema de limpieza y desinfección para verificar su eficiencia, por medio de inspecciones previas o de análisis microbiológicos del medio ambiente y de las superficies de contacto con los alimentos.

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