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Contaminación Marina

Contaminación Marina

El agua, nuestro bien más preciado:

El agua es un recurso natural con propiedades únicas, escaso, irremplazable, limitado y no ampliable, fácilmente vulnerable y susceptible de usos sucesivos.

Es uno de los elementos indispensables para la vida y para el ejercicio de cualquier actividad económica dentro de nuestro planeta. Y aunque ocupa el 75% de la superficie de nuestro planeta, solo un 3% se encuentra en forma de agua dulce, mientras que el resto se encuentra en forma de agua salada en mares y océanos.

La percepción del ser

humano del agua como recurso infinito ha sufrido un drástico cambio en los últimos tiempos. Factores como los siguientes han promovido la preocupación por su escasez:

  • La superpoblación mundial
  • La intensa y cada vez más contaminante actividad industrial
  • El aumento de la demanda de alimentos,
  • Sistema de consumo excesivo y muchas veces irresponsable

 

El acceso al agua en nuest

ros días es un serio problema en ciertas partes del planeta. Para comprender el porqué de la necesidad de cuidar este recurso, es necesario conocer en que consiste el ciclo del agua. Las masas de agua cambian de estado de agregación y posición relativa continuamente, en un proceso dinámico y cerrado. Por lo tanto, el agua está sometida a un proceso continuo de reciclado, el cual controla, renueva y conserva el agua como un recurso unitario. Las etapas que intervienen en el ciclo del agua son seis: evaporación, condensación, precipitación, escorrentía, infiltración y transporte.

¿Qué es la contaminación del agua?

La contaminación del agua se puede definir como cualquier modificación química, física o biológica que altera la calidad de esta en todos sus contextos y que por lo tanto provoca un efecto perjudicial en quienes la consumen. Según el Real Decreto Legislativo 1/2001, de 20 de julio, se puede definir contaminación del agua como la acción y efecto de introducir materias o formas de energía, o inducir condiciones que, de modo directo o indirecto, impliquen una alteración perjudicial de su calidad en relación con

usos posteriores, con la salud humana, o con los ecosistemas acuáticos; causen daños a los bienes, y deterioren o dificulten el disfrute y los usos del medio ambiente.

Pero la definición de contaminación puede llegar a ser muy difusa, sobre todo en el entendimiento del término calidad del agua. Este término es usado para describir las características químicas, físicas y biológicas del agua, pero ha de quedar claro que la calidad del agua depende principalmente de la finalidad para la que se utilice, por ende, dependerá de su uso y de su valoración.

Causas y consecuencias.

Por lo general, podemos afirmar que la actividad humana no ha sido respetuosa con este recurso, y se han descuidado las reservas naturales de este recurso. Podemos distinguir, en cuanto al origen, dos tipos de fuentes de contaminación: puntuales y difusas.

Consideramos fuentes de contaminación de carácter puntual, a aquellas cuya fuente de origen está localizada en un sitio, sean industrias, plantas de tratamiento de aguas residuales, vertidos puntuales accidentales, etc.

A diferencia de las anteriores; las fuentes difusas, son fuentes contaminantes que no pueden localizarse con determinación y exactitud alguna, y están intrínsecamente ligada al ciclo del agua.

Los contaminantes pueden clasificarse según los agentes involucrados; así podemos distinguir: contaminantes físicos, contaminantes químicos y contaminantes biológicos.

  • Los contaminantes físicos son aquellos originados directa o indirectamente por actividades antrópicas con consecuencia sobre las propiedades físicas del agua, ya sea la temperatura, sólidos disueltos o presencia de partículas radiactivas. Los efectos sobre la biomasa son muchos y muy diversos; entre ellos podemos destacar: disminución de la concentración de oxígeno disuelto, alteraciones fisiológicas, reproducción a normal, dificulta para la fotosíntesis, dificultad de movilidad de los organismos acuáticos, incremento de enfermedades, entre muchos otros.
  • Los contaminantes químicos incluyen compuestos orgánicos (carbohidratos, grasas, pesticidas, etc.) e inorgánicos (cloruros, metales pesados, fosfatos, etc.) disueltos o dispersos en el agua. Provocan efectos sobre el medio como alteración de la cadena trófica, modificación de las propiedades organolépticas, envenenamiento de animales, acidificación del medio y muchos más. La gran mayoría de actividades económicas extraen, producen o manipulan agentes químicos; gran parte de ellos acaban contaminado el agua.
  • Los contaminantes biológicos, suelen estar ligados a actividades que aumentan la presencia de nutrientes en el agua, provocando un desequilibrio importante de los ecosistemas acuáticos, con la consiguiente aparición de enfermedades.

 

La contaminación de las aguas, independientemente de su origen, se extiende a lo largo de los cauces, se acumulan en los suelos y acuíferos, y en su mayor parte acaba fluyendo hasta los mares y océanos. Por lo general, tiene importantes consecuencias sobre la biodiversidad, afectando las cadenas tróficas, las interacciones simbióticas entre especies, y deteriorando en mayor o menor medida los ecosistemas.

El nivel de contaminación dependerá de las características de medio receptor, por ejemplo, las aguas superficiales son más fácilmente depurables que las subterráneas. También debe tenerse en cuenta la cantidad y calidad, la capacidad de dilución aumenta si la cantidad es grande y la calidad se verá mermada en mayor o menor medida en función del uso del agua.

Fuentes de contaminación del agua:

Las principales son: aguas residuales urbanas, aguas residuales de origen industrial, aguas agrícolas-ganaderas, aguas grises y vertidos puntuales.

  • Aguas residuales asimilables a urbanas: Las actividades de las zonas urbanas generan aguas que muchas veces acaban siendo vertidas sin depuración previa. Estas aguas residuales pueden contener diversos contaminantes como residuos fecales, productos químicos (detergentes, lejía, etc.), microorganismos, restos de comida.
  • Aguas residuales industriales: Estas aguas son potencialmente más peligrosas que las asimilables a urbanas debido principalmente a su naturaleza, variedad de sustancias, fuentes de energía y concentración.
  • Aguas agrícolas-ganaderas: Son resultado de uso de pesticidas, plaguicidas, purines, fertilizantes y un largo etcétera. Todos estos contaminantes se infiltran en el suelo alcanzando los acuíferos subterráneos.
  • Aguas grises: Son aguas provenientes de las precipitaciones, que lavan y arrastran la contaminación superficial; muy frecuente en grandes ciudades.
  • Vertidos y derrames: Los vertidos de hidrocarburos y otros contaminantes tóxicos provocan grandes daños ecológicos. Pueden provocar degradación de los ecosistemas y hábitats completos, aparición de enfermedades, entre otros.

La contaminación marina, ¿un problema actual?

Podemos definir “contaminación marina” como la introducción de sustancias o energías al medio marino como consecuencia de la actividad humana, por vertido directo o indirecto desde cauces superficiales.

A lo largo de los siglos, el ser humano se ha visto sobrepasado por la inmensidad de los mares y océanos. Esta sensación de inmensidad y, por otro lado, la ignorancia resultante de no poder ver lo que no se ve a simple vista, nos ha llevado a descuidar la mayor fuente de riqueza de nuestro planeta. Se ha creído durante mucho tiempo que la gran cantidad de agua existente en los mares y océanos podría acabar diluyendo todos los restos mal gestionados producidos. El problema es que, con el desarrollo de las civilizaciones y el incremento de la población mundial, también han aumentado los desechos hasta niveles sin precedentes y se han acelerado los procesos de degradación y contaminación del medio marino.

El drenaje de los cauces superficiales provoca que todos aquellos contaminantes químicos, aguas residuales, plásticos y microplásticos, derrames de hidrocarburos, y desechos en general originados por una conducta generalmente despreocupada, convierte nuestros mares y océanos en un gran vertedero improvisado.

¿Qué púedo hacer para reducir mi huella de agua?

La Huella hídricaHuella de agua se define como el volumen total de agua dulce usado para producir los bienes y servicios producidos por una empresa, o consumidos por un individuo o comunidad.

El interés por la huella hídrica se origina en el reconocimiento de que los impactos humanos en los sistemas hídricos pueden estar relacionados con el consumo humano y que temas como la escasez o contaminación del agua pueden ser mejor entendidos y gestionados considerando la producción y cadenas de distribución en su totalidad”

Señala el Catedrático Arjen Y. Hoekstra, creador del concepto de la huella hídrica y director científico de la “Red de la Huella Hídrica”.

Muchos países han externalizado significativamente su huella hídrica al importar bienes de otros lugares donde requieren un alto contenido de agua para su producción. Este hecho genera una importante presión en los recursos hídricos en las regiones exportadoras, donde muy a menudo existe una carencia de mecanismos para una buena gobernanza y conservación de los recursos hídricos.

 

¿Cómo evitar la contaminación del agua?

Quizás la pregunta en este punto es qué podemos hacer para evitar seguir contaminando o ¿cómo podemos remediar el daño de tantos años de maltrato?

La respuesta radica en la concienciación, en la regulación de las administraciones públicas y en iniciativas sostenibles y cambios de conducta generalizados.

Las nuevas propuestas pasan por:

  • Reducción del consumo de plásticos
  • Revolución del transporte
  • Cambio a energías limpias y renovables
  • Aumento del control de las administraciones
  • Uso responsable de productos perjudiciales para el medio acuático
  • Uso responsable del agua.

ECOLOGIA CONSUMO DE AGUA RESPONSABLE

Es fundamental que seamos conscientes de cómo utilizamos el agua y para qué. Porque no sólo estamos hablando de agua para consumo humano sino de todos los litros de agua que se necesitan para producir cualquier producto, en la tabla puedes obserbar la cantidad de agua que se requiere para fabricar cada producto o alimento.

Medidas como como el control y autorización de vertidos de actividades contaminantes del agua, el control de emisiones a la atmósfera (industrias, transporte), el control del uso de fertilizantes y pesticidas en la actividad agrícola, la gestión eficaz de residuos y el transporte de mercancías potencialmente contaminantes, son destellos de esperanza en la búsqueda de un equilibrio ambiental y un desarrollo sostenible.

Si quieres seguir informándote sobre el tema de la contaminación del agua y más concretamente la influencia nefasta del uso de plásticos en nuestra vida diaria, no te pierdas nuestro blog Microplásticos