Avanzando hacia una visión integral de las emergencias por contaminación marina

El pasado día cinco de mayo asistimos al simulacro de implantación del Plan Interior Marítimo del Puerto de Avilés en el cual Inteco Astur procedió a desplegar los medios necesarios para limitar, contener y eliminar un derrame de ácido sulfúrico proveniente de una fuente de vertido la cual, en la primera fase del ejercicio, se simuló la eliminación del foco contaminante mediante una adecuada obturación.

Tras las labores propias de contención en tierra, se procedió al despliegue de una barrera de contención marina delimitando la zona potencialmente en riesgo susceptible de ser contaminada, en prevención de la posible afección de la lámina de agua del puerto. Todo ello con el debido control de la zona para evitar daños a las personas que, por allí, pudieran transitar.

Simulacro Inteco Astur - Puerto de Avilés

De la narración anterior podríamos interpretar que la respuesta ante un incidente de esta naturaleza comienza y finaliza conla intervención de un único grupo de intervención ante el siniestro. Nada más lejos de la realidad. La complejidad actual en cuanto a los procesos tecnológicos con capacidad para generar emergencias implican la participación de numerosos especialistas entre, los que podemos destacar, los operadores de muelle de mercancías peligrosas y los propios consejeros de seguridad de la mercancía trasegada por poner un ejemplo.

De igual forma, el Sistema Nacional de Respuesta ante la Contaminación Marina (SNRCM) implica la activación de una serie de órganos de gestión imprescindibles a fin de canalizar adecuadamente la información del suceso, así como garantizar, en su caso, el incremento “ad infinitum” de los medios y recursos necesarios para combatir el riesgo mediante la integración en los planes de ámbito superior.

Dentro de este panorama, además, hemos de contar con un factor clave: las emergencias medioambientales -como era el caso de este vertido- bien pueden provocar la activación del sistema público de protección civil en tanto en cuanto la posibilidad de emisión de gases -por el contacto con la lámina de agua del producto- o un simple error en cuanto a la gestión y manipulación de la fuente de vertido -el simple daño del transporte, por ejemplo- son escenarios que activarían el mismo. No en vano el SNRCM implica la puesta en alerta del subsistema de respuesta costero -dentro del ámbito de la protección civil gestionado por el SEPA- ante emergencias que impliquen la activación de los Planes Interiores Marítimos.

¿Y los ayuntamientos? Queda meridianamente claro que no pueden inhibirse ante los sucesos contemplados en los Planes Interiores Marítimos debiendo disponer de una adecuada coordinación con la Autoridad Portuaria a través de los mecanismos que la legislación establece para estos casos: mediante la redacción, implantación y mantenimiento de su correspondiente Plan Territorial de Emergencias desarrollando, posteriormente, el obligatorio Plan Local de Lucha contra la Contaminación logrando, además, un mayor marco de protección de la contaminación del litoral gracias a los mecanismos técnicos que permiten la prevención de los vertidos “tierra adentro” con capacidad potencial de afectar al puerto o a la costa.

Todo parece indicar que hemos de avanzar hacia una gestión integral e integradora de las emergencias, afecten estas al medio ambiente o a los bienes pues, finalmente, a quien dañan realmente es a la sociedad misma y, por tanto, a las personas.

Más fotos del simulacro realizado en el Puerto de Avilés