30 años desde la mayor catástrofe nuclear de la historia

El 26 de abril de 1986 explotó el reactor 4 de la central nuclear de Chernóbil, en Ucrania, cerca de Kiev, liberando una radiación superior a 500 bombas atómicas como la de Hiroshima  y generando una nube que alcanzó incluso hasta Reino Unido, generando unas tres toneladas de materiales radiactivos.

Se cifra en 25.000 el número de personas que han perdido la vida directamente, 93.000 casos de cáncer derivados fueron diagnosticados, 5000 suicidios, además de todas las malformaciones consecuencia de la radiación en el área de Chernóbil. Indirectamente, la cifra supera las 200.000 personas.

Chernóbil se encuentra en proceso de cierre y desmantelamiento desde 2000. Para noviembre se instalará el llamado “arco”, una construcción única en su género, que protegerá al sarcófago construido sobre el cuarto reactor (el accidentado) de cualquier posible fuga radioactiva. Aunque se lamenta la falta de colaboración científica y técnica entre Rusia y Ucrania en la central siniestrada a pesar de que la seguridad nuclear debería ser un campo de actividad que se encuentre más allá de las relaciones políticas.

Tres décadas sin seres humanos

A pesar de la catástrofe, la ausencia de humanos ha provocado que se disparen las poblaciones animales: hay siete veces más lobos que en reservas cercanas y más alces de lo normal, con jabalíes, corzos y ciervos en niveles similares, e incluso osos.

Tras analizar datos históricos, los investigadores concluyen que no se ha producido ningún declive en los años posteriores a la tragedia, después de los primeros seis meses tras el incendio del reactor, en los que los altísimos niveles de radiación afectaron a la salud y a la reproducción, pero no a largo plazo.

Chernóbil 30 años después

La vida renace en Chernóbil

Día de la tierra 2016

Día de la tierra 2016

El cumpleaños de nuestro planeta, un día triste al confirmarse los datos sobre las preocupantes subidas de las temperaturas.

Hoy es el Día de la Tierra, día en el que celebramos el nacimiento de nuestro planeta, desde el 22 de Abril de 1970, y a partir de entonces se logró promulgar las primeras leyes de protección del medioambiente, como la ley  “Clean Air, Clean Water, and Endangered Species”.

Esta celebración coincide con malas noticias para el planeta y que agravan las consecuencias del cambio climático, al haber confirmado la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) que el pasado mes de marzo de 2016 fue el más caluroso en el mundo desde que la agencia climática estadounidense comenzó a registrar las mediciones en 1880.

En marzo se registraron zonas con calor récord en partes de Brasil, este y centro de África, sur de Asia, y norte y este de Australia. A su vez, un frío inusual fue detectado en el extremo noreste de Canadá, noroeste de África y parte del centro sur de América del Sur.

La temperatura promedio de la tierra y de los océanos fue de 1,22 grados centígrados superior al promedio de 12,7 del siglo XX, según el informe del último mes de la agencia. La temperatura en marzo de 2016 fue 0,32 grados centígrados más alta que la del mismo mes del año pasado. Los diez meses previos también tuvieron temperaturas promedio récord en comparación con los mismos períodos del año anterior.

2015 ya superó todos los promedios y fue el año más caluroso de la historia, aunque 2016 va camino de superarlos de nuevo.

Hoy es un buen día para reflexionar sobre la protección que le debemos al planeta que es nuestra casa y que nos da vida.

¡Feliz Día de la Tierra 2016!

Récord de temperaturas

El 50% del patrimonio mundial natural en riesgo

Según el estudio realizado por  Dalberg Global Development Advisors, la industria existente de explotación de gas, petróleo, minería o la tala masiva dentro o en las inmediaciones de los espacios naturales amenaza seriamente el patrimonio natural mundial declarado así por la UNESCO, según el Fondo Mundial para la Naturaleza, WWF.

114 de los 229 espacios están amenazados, y de estos 114, una docena se encuentran en la Unión Europea, como el Parque Nacional de Doñana, La Laurisilva de Madeira, el Parque Nacional de Pirin, o los Lagos de Plitvice.

Estos lugares deberían recibir la mayor protección posible, y se deberían frenar los factores que ponen en peligro su supervivencia, pero a día de hoy esta protección se lleva a cabo de manera ineficiente, según el director general de WWF.

Defiende, que los gobiernos y empresas deberían fomentar alternativas sostenibles que incrementen el valor de este patrimonio y los innumerables beneficios que proporcionan, además de negar financiación a industrias dañinas para el medioambiente.

WWF alerta de que el 50% del Patrimonio Mundial Natural está amenazado